13 dic. 2011

El secreto de Mel - Parte 3

   Tres de la madrugada.
   “No hagas ruido, podrías despertar a alguien”.
   Me levanté de la cama, cogí la mochila que había preparado hace unas horas. Sin pensármelo dos veces, salí de la casa y corrí hasta la casa que me dijo mi tío.
   Y ahora estaba aquí. A mi derecha había un grifo. Lo abrí y agaché la cabeza para poder beber. Momentáneamente, noté el cansancio de las tres horas corriendo y me tumbé en el colchón que había al otro lado de la sala.
   No sé cuánto tiempo pasó. Tal vez horas, quizás minutos, cuando escuché un ruido. Era como si alguien estuviera lavando platos. Abrí un ojo. Al lado del grifo, una sombra se movía. Debía de ser la chica que me dijo Federico. Me senté y ella se giró.
   - Hola, me llamo Carlota – me saludó. Su voz era fría y poco amistosa - ¿Quién eres? – me preguntó escrutándome con la mirada.
   “Ten cuidado, parece peligrosa” Me dijo la voz.
   - Melisa – le respondí -. ¿Conoces a Federico? – había la suficiente luz para ver que hizo una mueca.
   - Claro – afirmó.
   “Seguramente no te habrás dado cuenta, pero está mintiendo. Le tiembla un poco la voz…”.
   No hablamos demasiado. Carlota parecía tensa y distante. No parecía el tipo de persona que tenía que escapar de algo o alguien. Llevaba puesto un vestido negro y tacones. No era la ropa ideal para escapar en caso de emergencia.
   No cenó, pero yo me preparé una ensalada. No tenía mucha hambre. Cuando terminé, cogí la mochila en la que llevaba todas mis pertenencias y me fui al baño.  Me planté delante del espejo. El aspecto de mi rostro no era el de siempre, estaba pálida y tenía las ondas del pelo enmarañadas.
   Después de secarme y vestirme, salí a la sala. La chica estaba tumbada en un segundo colchón improvisado. Parecía dormida. Suspiré y me tumbé en el colchón.

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