9 may. 2015

¿Qué me está pasando?

   Pi, pi. Pi, pi. El estridente sonido del despertador sonó, como todos los días, a las ocho y media. Al tercer golpe conseguí que se apagase. Suspiré y me senté en el canto de la cama para buscar mis chanclas con los pies, pero en vez de encontrarlas, sólo rocé unas zapatillas enormes de pelo.
   Extrañada, fui a encender el flexo que tenía sobre la mesilla, pero no estaba allí. Me levanté, con cuidado de no hacer daño a ninguno de los amigos que se habían quedado a dormir hoy en casa, y fui a abrir la persiana, pero por el camino me golpeé la espinilla con lo que parecía una mecedora. ¿Desde cuándo tenía una en mi casa? Una vez que mis ojos se adaptaron a la luz, miré alrededor para ver lo que pasaba.
   ¿Dónde estaba? Esta no era mi casa. Un escalofrío me recorrió el cuerpo. Definitivamente esto era una broma de mal gusto de mis amigos por ser la noche de Halloween. Suspiré profundamente y salí de la habitación en busca de Carlota, David y Pablo. Abrí una puerta tras otra, pero no había nadie en la casa, así que me preparé un café y me tumbé a ver la televisión a la espera de que alguno de ellos se dignase en hacer acto de presencia.
   Tras dar varios sorbos, me di cuenta de que en unas de las fotos que había en los estantes, aparecía mi madre con el padre de Pablo, Sergio. Que yo recordara, nunca los habíamos presentado. Dejé la taza en la mesita de cristal y me acerqué para verlo mejor.
   Al lado había otra imagen con ellos dos y yo de pequeña en el parque que había en frente de mi casa. En otra se veía a Sergio conmigo en el zoo cuando apenas tenía seis años. Había decenas de fotos así. Me las acerqué una a una y entrecerré los ojos. Me entró la curiosidad de saber cómo las habían hecho, parecían reales.
   No supe cuánto tiempo pasó, tal vez un par de horas, cuando entró en la casa Sergio. Se acercó a mí y me dio un beso en los labios.
   - Pero, ¿qué haces? Como broma ha sido buena, no era necesario llegar hasta este punto.
   - Adriana, acompáñame – me cogió de la mano y entró al baño, colocándome frente al espejo. Una lágrima cayó por mi mejilla -. Esto no es ninguna broma. No soy Sergio, soy Pablo.
   No podía dejar de mirar a aquella anciana que me miraba asustada desde el otro lado de aquel cristal. Su cara estaba arrugada y no dejaba de acariciarse el rostro tal cual lo hacía yo. Su pelo era blanco y estaba mal recogido en una coleta alta. Alcé la mano y pude comprobar que yo también iba así. Me solté el coletero para asegurarme de que todo aquello continuaba siendo una broma. No me estaba gustando nada. Pero cuando el pelo cayó sobre mis hombros, observé que ya no era castaño, sino de un blanco ceniza similar a la anciana.
   - ¿Qué me está pasando? ¿Qué habéis hecho? Esto ya no es divertido…

   - Amor… tienes alzheimer. 

28 sept. 2014

Microrrelato - Sin título

Allí estaba ese arcaico paraguas negro, reposando sobre el brazo del padre de ella. Con un último vistazo y una sonrisa en el rostro, recordó cada beso, cada caricia, cada segundo que habían pasado bajo él, como los dos jóvenes enamorados que eran. Le brillaron los ojos al recordar el último momento, tan importante para ellos, que les había acompañado: para llegar al altar y darse el “sí quiero”.

23 jun. 2014

Sin título

   Allí estaba ella, a apenas veinte metros de mí. Pero me parecía una distancia infinita. Su pelo negro estaba recogido con una goma, dejando ver su nuca del color de la porcelana. Sus ojos negros brillaban por culpa de esa hermosa sonrisa que le alegraba su rostro perfecto.


   Por un momento, me pareció que el corazón se me iba a salir del pecho. Nuestras miradas se cruzaron por una milésima de segundo y tuve la esperanza de que se hubiera fijado en mí. Pero no fue así. Era imposible que hubiese notado la presencia de la pequeña estrella que poco relucía y que se encontraba al lado del Sol.

18 ene. 2014

Venadas mias...

   ¿Princesas? ¿Príncipes azules? Todo muy bonito y todo perfecto. Pero, ¿realmente eso existe? Desde pequeños siempre hemos visto las películas clásicas de Disney y puede que por ello estemos buscando algo que realmente no existe.

   La sociedad busca a alguien que le haga sentir bien, a una persona que le quiera de verdad y todas esas cosas que se quieren de una persona; y si es guapo/a mejor que mejor. PERO A VER... si no te quieres a ti mismo/a y no te ves bien tal y como eres, nadie te va a apreciar ni conocer como eres en realidad. Sólo van a ver el lado pesimista de tu forma de ser.

   Lo primero de todo es conformarte y aceptar lo que tienes y lo que eres, sin intentar aparentar otra cosa, no crearte una segunda piel falsa "permanente". Al final siempre se verá cómo eres realmente y por muy majo/a o simpático/a que seas, siempre se va a perder parte de la confianza que se tiene con otra persona por haberte ocultado en tu "piel nueva".

   Ahí lo dejo todo.

24 dic. 2013

La última del año

Esta es la última entrada del año. Así que hay que poner algo bonito. Y, ¿qué hay mas bonito que las personas que me han acompañado a lo largo de este año?

La familia, a los amigos de Huesca y a esas personas que van y vienen y las que acabo de conocer.

Y en especial a LAS SUGUS: Alex, Bea, Cat, Corales, Cristina, Diana, Esther, Gema, Ire, Irene, Lydia, María, Paula, Saras y alguna que seguro que me dejo. A ellas en especial porque, a pesar de no conocerlas desde hace mucho, son una gran parte de mi vida y compartimos varios gustos.

De este año me quedo con varias frases que me han ido diciendo:

"No te arrepientas de lo que en ese momento te haya hecho feliz" - de Lucía.

"En esta vida vale más morir de pie que vivir de rodillas" - mi abuelo.

"Apaga recuerdos, enciende miradas y revive el fuego" - de Ainhoa.

"Cargamos nuestras virtudes en nuestra espalda, por eso vemos las de los demás y no las nuestras" - de Shiro.

Puede que el año haya sido de altibajos, pero las personas que de verdad son importantes en nuestra vida, siempre están allí para ayudarnos y darnos consejo en todo momento. Hay que sonreír en todo momento, aunque no haya motivo (o los haya para llorar). 

Y sólo me queda decir una cosa: Todos y todo cambia para bien o para mal con el paso del tiempo.